Cuando desperté, la oscuridad aun inundaba mis cuatro paredes
el sueño me había abandonado en mitad de la noche
la soledad me apretaba el pecho y el aire se escapaba de mis anhelos...
Esta pesadilla, volvía a encontrarme con el ayer
ese tiempo dejado al olvido sin perdón
de encierros de tristeza en impotencia
Sentimientos que cambian mi cielo
pensamientos que endurecen mi piel cansada
maltratada por las ilusiones perdidas
Llegando el día, el cielo azul ilumina mis cadenas
los sueños de siempre se detienen en mis pisadas
que conducen sin medida a la libertad blanca de amar
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